La música y los músicos: habla ella, hablan ellos

::::MÚSICA. (Del lat. musĭca, y este del gr. μουσική).::::

1. f. Melodía, ritmo y armonía, combinados.
2. f. Sucesión de sonidos modulados para recrear el oído.
3. f. Concierto de instrumentos o voces, o de ambas cosas a la vez.
4. f. Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan.
5. f. Compañía de músicos que cantan o tocan juntos. La música de la Capilla Real.
6. f. Composición musical. La música de esta ópera es de tal autor.
7. f. Colección de papeles en que están escritas las composiciones musicales. En este escritorio se guarda la música de la capilla.
8. f. Sonido grato al oído. La música del viento entre las ramas. La música del agua del arroyo.
9. f. irón. Ruido desagradable.

Caras que son fuentes

Caras que son fuentes

Esta semana destaparemos nuestros encerados oídos para, no sólo escuchar música, sino para hablar de música con dos creadores. Por un lado, Enrique Vazquez. Cantante y compositor que ha dado el salto de lo ocasional y ocioso a probar suerte en el mundo profesional de la música. Le conoceremos a través de sus composiciones y de sus palabras, para saber qué es la música y qué papel tiene en su vida. Así como la presentación de su primer disco “Insomnia”.

Samuel Cano - Terraqueasonora

Samuel Cano - Terraqueasonora

Por otro lado, entablaremos una conversación con Samuel Cano. Polifacético hombre orquesta, fabricante de instrumentos, experimentador de sonidos y herramientas sonoras. Con él debatiremos sobre el sentido de la música en nuestros días, y las formas de liberarlo para volver a la raíz de donde vino. También conversaremos sobre sus creaciones a través del pseudónimo Terraqueasonora.

Descárgatelo


Concierto nº 57.

Wolfgang Amadeus Mozart

Cover of Wolfgang Amadeus Mozart

Os animo a que disfrutéis de este concierto de música clásica de genio Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). Yo pude vivirlo y sentir en directo y quisiera compartir las sensaciones con tod#s vosotr#s.


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Por qué he matado a Pierre

Por David G. Ávila, publicado en el número 6 de la revista Granite & Rainbow



Acabo de terminar de releer “Por qué he matado a Pierre” con Olivier Ka en el guión, Alfred en la adaptación y maquetación y Henri Meunier en el color.
Aún faltan unos días para que llegue el otoño y, aunque este cómic se desarrolla en distintos veranos, mi alma se ha sumergido en los colores ocres, enfundado en un abrigo y azotada por las frías brisas que dejan
desnudos de hojas a los árboles. Pero no caigamos tan pronto en el derrotismo, el dolor, el miedo o la frustración.
“Por qué he matado a Pierre” es una obra autobiográfica de Olivier Ka, que como autor y protagonista hace un ejercicio digno de admiración y de respeto para con él mismo y los demás. El tema central es la infancia, su infancia, real y no fantástica ni imaginaria. Así, con todo lujo de detalles, deteniéndonos en las anécdotas más pueriles y aparentemente intrascendentes nos metemos en la piel de Olivier, crecemos con él desde los 7 hasta los 35 años y compartimos su contexto familiar, sus juegos, su veranos de campamentos, su mundo infantil y sus incursiones en el de los adultos. Y sobre todo, conocemos a Pierre.


Pierre es un cura rojo.

Es guay.
Es divertido
No es un cura, es un buen tipo.
Es como si tuviera un nuevo tito.
Uno de los buenos, que se ríe, que canta, que
te hace cosquillas.

Estas palabras ilustran la contraportada de una novela gráfica que no puede dejar indiferente a ninguno de nosotros. Porque entre esas pequeñas y grandes cosas que nos unen a los seres humanos está la niñez, la infancia, la pubertad. Ese instante aparentemente eterno de nuestras vidas en la que los veranos no se acababan nunca, en la que no prejuzgábamos a las personas, en la que confiábamos en los adultos porque ellos lo saben todo o casi todo.


La vida de Olivier transcurre como la de cualquier otro niño. Es el segundo hijo de una pareja “progre”, como él mismo dice. Con unos abuelos muy católicos a los que acompaña a misa porque le gusta estar con ellos, a pesar de que se aburre entre sermones y oraciones.  Y se hace muy amigo, de Pierre, un joven cura amigo de sus padres:

“Pierre es un cura divertido. Toca la guitarra durante la ceremonia, tiene una bonita voz, una barrigota y una barba de enanito de jardín. Se viste con camisa y vaqueros. Es lo contrario del cura viejo a la antigua, severo, con sotana. Son el día y la noche”.

Así es Pierre desde la mirada de Olivier, que comparte con la de sus padres, quienes lo consideran amigo y parte de la familia aunque ellos sean ateos; “Pierre, entre otras virtudes, tiene la de hacernos felices con una simple
palmada en el hombro, una sonrisa, un guiño… Todo el mundo adora a Pierre. Puede que yo el que más”. Entre los 7 y los 12 años, la vida de Olivier transcurre como la de cualquier otro niño. Hasta que es invitado a irse con otros chicos y chicas al campamento “Río Feliz” que organiza Pierre todos los veranos:

“Me encanta este lugar. Podría quedarme aquí hasta el fin de mis días, tumbado en la hierba, viendo pasar las nubes”.

Sin embargo, todo esto cambiará en el duodécimo verano de Olivier. Es entonces cuando su admirado Pierre, quien le hace sentirse como una persona especial, le pide que una noche le acaricie la barriga para poder dormir bien. Y lo que aparentemente es un gesto de cariño, de complicidad,
de amistad se termina convirtiendo en pesadilla, dolor, rechazo, complejo. Pierre se convierte en un enorme gato que con su mirada hipnótica convence al niñoratón que se siento atemorizado y acorralado. Porque, cómo decirle que no a un adulto a quien tanto admira, que es su amigo, alguien a quien quiere.

“Por qué he matado a Pierre”, es un ejercicio que va más allá de la evasión, de enterrar las heridas que deja el abuso infantil por parte de los adultos. Esta obra nace desde la necesidad de arrancar, ya entrado en la edad adulta, un dolor oculto que se transforma gracias a compartirlo, a sacarlo a la luz, a hacerle frente para que no siga horadando en alma de su protagonista. Y
se convierte en un ejemplo de cómo la escritura, la literatura pueden ayudarnos a reconstruirnos y a alejar fantasmas de carne y hueso que han podido hacernos mucho daño, quizás para siempre, quizás de forma irreparable, pero al menos atenuarlo y darle la vuelta.

“Ya va siendo hora de escribir la historia entera, desde el principio. Es la mejor forma de deshacerme de esto. Tengo la suerte de poder echarlo todo escribiendo. Me sumerjo por entero en mis recuerdos. No hago trampas, intento comprender, dejar de lado mis sentimientos, lo que me ha afectado. Escarbo, rebusco, lo vomito todo. Voy hasta el final”.

Por Alfred & Olivier Ka (Edit. Ponent Mon)

Galardonada con el Premio del Público en el Salón de cómic de Angoulême 2007.

HISTORIAS DE LOS NIÑOS SOBRENATURALES

 

Historia de los niños sobrenaturales

por David G. Ávila

Siempre me gustaron las historias grises, frías, lluviosas, humeantes, intrigantes y sospechosas. Aunque no soy un apasionado que se desvive por devorar novelas negras, trillers, historias de detectives, asesinatos, fantasmas, mafia, corrupciones y vendettas nunca desaprovecho la oportunidad de involucrarme en esas narraciones cuando se presentan delante de mis ojos. Pero tengo que sincerarme, la mayoría de las referencias que tengo sobre historias de terror, intriga o suspense, de esas que te agarran por el estómago mientras se te ponen los pelos erizados, vienen del cine. Le debo al séptimo arte algunos de mis desvelos más intensos e infinitos, pero al cine le falta algo que sólo la literatura y los libros pueden dar, y es la capacidad de tener el control, una misma, del tiempo y del espacio en el transcurre la lectura de la narración.

Me explico. Cuando ves una película, la visión de la misma tiene su tiempo determinado, y puedes dejar de verla y continuar en otro momento, pero no conozco a nadie que se dedique a visionar varias películas a la vez, por ejemplo, a lo largo de una semana. Un libro, sin embargo, puedes comenzarlo, detenerte, hacer pausas, recuperarlo, reengancharte, volver atrás y continuar, recordar párrafos o frases. Por otro lado, con los nuevos portátiles y dispositivos informáticos de reducidas dimensiones, eres capaz de ver una película en cualquier parte (calle, parque, playa, oficina…) pero tampoco he visto a nadie haciendo esto. Al contrario, los libros parecen estar hechos para trasladarte con ellos físicamente, al mismo tiempo que viajas psicológicamente al tiempo y lugar de la narración.

Os preguntaréis el por qué de estas comparaciones entre la literatura y el cine en estos momentos. Mucho tiene que ver el cómic que titula este artículo. “Historias de los niños sobrenaturales” es un tebeo de terror, misterio e intriga que tiene una versión audiovisual, que aunque está muy bien hecha, no consigue llegar a transmitir la cercanía y el vínculo que logran las páginas entintadas. Sumergiéndonos un poco más en el texto de Luis Bleinstein y los dibujos de Ramón Trigo, es imposible no comenzar haciendo hincapié en su negrura. Negra su portada, solapa y contraportada, negras sus palabras, trazos y miradas, negras las vidas de sus protagonistas marcadas por la espera, la ambición, la envidia y la muerte. El negro lo cubre todo, salvo los huecos en los que el blanco es necesario para dejar ver lo que esconde la oscuridad. Pero no todo es negro. El blanco, desde mi punto de vista, equilibra las historias y los ambientes y es el color de los personajes, unos niños, que son los narradores indirectos o directos de cuatro historias que están unidas entre sí. Cuatro niños que son especiales y diferentes, aunque en el fondo les gustaría no ser tan especiales ni diferentes. Unos niños que se encuentran en sus sueños y que tienen un poder o capacidad sobrenatural.

Axel: “En una ocasión alguien le regaló una orquídea y Nolan un pequeño saquito de oro… Para Axel era fácil hacer lo que la gente le pedía: sólo tenía que sedear que ocurriera.”
Y, sin embargo, Axel no puede hacer que se cumplan sus propios deseos y sufre por la muerte de su madre y la depresión de su padre. Fanny es una niña de enormes ojos y mirada ausente que es capaz de ver lo que piensan los demás, pero es atrapada por un ajuste de cuentas entre un empresario y un mafioso:

El señor Mano: “Ahora recuerda lo que hablamos. Quiero que mires dentro de él como lo hacías conmigo, y me digas dónde ha escondido este maldito cerdo mi maletín.”

Fanny:”No puedo. No puedo.”

El señor Mano: “¿qué pasa? Pensé que habías entendido.”

Fanny: “No puedo hacerlo porque él no tiene ojos. Sin sus
ojos yo no puedo ver nada.”

El padre padre de Axel en estado depresivo

El padre padre de Axel en estado depresivo

 

Chico es un niño regordete y de camiseta a rayas que convive con un hombre manco con una historia de amor traicionado, asesinato y fuga que ahora es su familia.
Chico posee el don de predecir el futuro, pero con un handicap:

C h i c o : “ C i n c o … C u a t r o … Tr e s … D o s , u n o … Ahora.” (Comienza a llover)

Nick: “Has vuelto a hacerlo. ¿Cuánto crees que va a durar?

Chico: “Ya sabes que puedo decir el momento en que comienza, pero nunca el final.”

Por último, Cora es el cuatro niño de esta historia, aunque no queda demasiado claro cuál es su habilidad especial. Sin embargo, al igual que el resto de los infantes, su pasado y su presente se mezclan con venganzas, asesinatos y fugas. En este caso, Con una terrorífica historia de ajustes de cuentas entre dos familias
enfrentadas desde hace años y años.

La “Historia de los niños sobrenaturales” no llega a ser un libro de terror espeluznante y directo a los rincones más inseguros de nuestra conciencia. Pero su ritmo pausado, la inocente mirada de los chiquillos, las muertes por desamor, rabia, venganza y el estupendo trabajo del dibujante Ramón Trigo, nos puede llegar a calar hasta los huesos como en una tarde de primavera que comenzó cálida y soleada, pero finaliza tormentosa y fría.

Título: Historias de los niños
sobrenaturales
Autores: Luis Bleinstein (guión) /
Ramón Trigo (dibujo)
Editorial: Edicions de Ponent
Fecha de edición: septiembre de
2007

Descárgate el último número de la revista Granite and Rainbow

GR – 12

HISTORIAS
DE
LOS NIÑOS
S O B R E N AT U R A L E S
Luis Bleisntein y Ramón Trigo
por David G. Ávila
Siempre me gustaron las historias grises, frías, lluviosas,
humeantes, intrigantes y sospechosas. Aunque no soy un
apasionado que se desvive por devorar novelas negras,
trillers, historias de detectives, asesinatos, fantasmas,
mafia, corrupciones y vendettas nunca desaprovecho la
oportunidad de involucrarme en esas narraciones cuando
se presentan delante de mis ojos. Pero tengo que
sincerarme, la mayoría de las referencias que tengo sobre
historias de terror, intriga o suspense, de esas que te
agarran por el estómago mientras se te ponen los pelos
erizados, vienen del cine.
Le debo al séptimo arte algunos de mis desvelos más
intensos e infinitos, pero al cine le falta algo que sólo la
literatura y los libros pueden dar, y es la capacidad de
tener el control, una misma, del tiempo y del espacio en el
transcurre la lectura de la narración. Me explico. Cuando
ves una película, la visión de la misma tiene su tiempo
determinado, y puedes dejar de verla y continuar en otro
momento, pero no conozco a nadie que se dedique a
visionar varias películas a la vez, por ejemplo, a lo largo de
una semana. Un libro, sin embargo, puedes comenzarlo,
detenerte, hacer pausas, recuperarlo, reengancharte,
volver atrás y continuar, recordar párrafos o frases. Por
otro lado, con los nuevos portátiles y dispositivos
informáticos de reducidas dimensiones, eres capaz de ver
una película en cualquier parte (calle, parque, playa,
oficina…) pero tampoco he visto a nadie haciendo esto. Al
contrario, los libros parecen estar hechos para trasladarte
con ellos físicamente, al mismo tiempo que viajas
psicológicamente al tiempo y lugar de la narración.
Os preguntaréis el por qué de estas comparaciones entre
la literatura y el cine en estos momentos. Mucho tiene que
ver el cómic que titula este artículo. “Historias de los
niños sobrenaturales” es un tebeo de terror, misterio e
intriga que tiene una versión audiovisual, que aunque está
muy bien hecha, no consigue llegar a transmitir la cercanía
y el vínculo que logran las páginas entintadas.
Sumergiéndonos un poco más en el texto de Luis
Bleinstein y los dibujos de Ramón Trigo, es imposible no
comenzar haciendo hincapié en su negrura. Negra su
portada, solapa y contraportada, negras sus palabras,
trazos y miradas, negras las vidas de sus protagonistas
marcadas por la espera, la ambición, la envidia y la
muerte. El negro lo cubre todo, salvo los huecos en los
que el blanco es necesario para dejar ver lo que esconde
la oscuridad.
Pero no todo es negro. El blanco, desde mi punto de
vista, equilibra las historias y los ambientes y es el color
de los personajes, unos niños, que son los narradores
indirectos o directos de cuatro historias que están unidas
entre sí. Cuatro niños que son especiales y diferentes,
aunque en el fondo les gustaría no ser tan especiales ni
diferentes. Unos niños que se encuentran en sus sueños y
que tienen un poder o capacidad sobrenatural. Axel: 

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“En una ocasión alguien le regaló una orquídea y Nolan un
pequeño saquito de oro… Para Axel era fácil hacer lo que
la gente le pedía: sólo tenía que sedear que ocurriera.”
Y, sin embargo, Axel no puede hacer que se cumplan sus
propios deseos y sufre por la muerte de su madre y la
depresión de su padre.
Fanny es una niña de enormes ojos y mirada ausente que
es capaz de ver lo que piensan los demás, pero es
atrapada por un ajuste de cuentas entre un empresario y
un mafioso:
El señor Mano: “Ahora recuerda lo que hablamos. Quiero
que mires dentro de él como lo hacías conmigo, y me
digas dónde ha escondido este maldito cerdo mi maletín.”
Fanny:”No puedo. No puedo.”
El señor Mano: “¿qué pasa? Pensé que habías entendido.”
Fanny: “No puedo hacerlo porque él no tiene ojos. Sin sus
ojos yo no puedo ver nada.”
Chico es un niño regordete y de camiseta a rayas que
convive con un hombre manco con una historia de amor
traicionado, asesinato y fuga que ahora es su familia.
Chico posee el don de predecir el futuro, pero con un
handicap:
C h i c o : “ C i n c o … C u a t r o … Tr e s … D o s , u n o …
Ahora.” (Comienza a llover)
Nick: “Has vuelto a hacerlo. ¿Cuánto crees que va a
durar?
Chico: “Ya sabes que puedo decir el momento en que
comienza, pero nunca el final.”
Título: Historias de los niños
sobrenaturales
Autores: Luis Bleinstein (guión) /
Ramón Trigo (dibujo)
Editorial: Edicions de Ponent
Fecha de edición: septiembre de
2007
92 páginas (b/n) – 15 €

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Por último, Cora es el cuatro niño de esta historia, aunque
no queda demasiado claro cuál es su habilidad especial.
Sin embargo, al igual que el resto de los infantes, su
pasado y su presente se mezclan con venganzas,
asesinatos y fugas. En este caso, Con una terrorífica
historia de ajustes de cuentas entre dos familias
enfrentadas desde hace años y años.
La “Historia de los niños sobrenaturales” no llega a ser
un libro de terror espeluznante y directo a los rincones
más inseguros de nuestra conciencia. Pero su ritmo
pausado, la inocente mirada de los chiquillos, las muertes
por desamor, rabia, venganza y el estupendo trabajo del
dibujante Ramón Trigo, nos puede llegar a calar hasta los
huesos como en una tarde de primavera que comenzó
cálida y soleada, pero finaliza tormentosa y fría.

Literatura y poesía: Conversaciones con Juan L. de la Cruz sobre su novela “…Según María”

::::LITERATURA.(Del lat. litteratūra).::::
1. f. Arte que emplea como medio de expresión una lengua.
2. f. Conjunto de las producciones literarias de una nación, de una época o de un género. La literatura griega. La literatura del siglo xvi.
3. f. Conjunto de obras que versan sobre un arte o una ciencia. Literatura médica. Literatura jurídica.
4. f. Conjunto de conocimientos sobre literatura. Sabe mucha literatura.
5. f. Tratado en que se exponen estos conocimientos.
6. f. desus. Teoría de las composiciones literarias.

Esta semana la literatura se hará voz y ecos a través de los vientos bocales y los acentos de sus creadores y creadoras. Así, disfrutaremos de la conversación con Juan L. de la Cruz. Amigo, hermano, padre, maestro y cómplice de quien os habla. Con él nos adentraremos en su última novela, Según María (Arte Activo Ediciones), que ha visto la luz hace bien poquito . Y no sólo conoceremos los entresijos de esta obra, sino también del arte de escribir y de la lectura en un mundo en el que se nos niega, cada vez más, la oportunidad de deparar el grano de la paja, y sentarse a leer un libro es en sí mismo un acto revolucionario.

Juan L. de la Cruz y sus manos de escultor de palabras

Continuaremos profundizando entre párrafos con las reflexiones de escritores como Miguel Delibes, Eugenia Rico, Pablo Neruda, Pilar Salamanca y Mario Vargas Llosa. Sus comentarios nos ayudaran a plantearnos las interrogantes necesarias sobre el porqué de escribir y leer, las ventanas que nos abre este arte para quien se atreve a atravesarlas con su mirada y cómo existen tantas realidades y fantasías como lectores y escritoras. Una oportunidad para reflexionar con uno mismo acompañados de un buen libro.


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